Todo entrenamiento tiene que comenzar imprescindiblemente con una planificación en función del atleta/deportista a entrenar y los objetivos a conseguir.
Lo primero a tener en cuenta para la realización de una buena planificación es la recopilación de datos necesarios para su desarrollo, tanto del atleta, los objetivos a conseguir (objetivos reales, sin pasarse), e infraestructura y medios disponibles.
Posteriormente, con todos los datos recogidos, se decidirá que tipo de planificación se utilizará, eligiendo, en mi opinión, de entre la planificación clásica o la contemporánea (de bloques). La inversa yo la descartaría, sobre todo para principiantes, pero para el futuro se puede tener en cuenta, o también si te llega un deportista que tras la recogida de datos aprecias que ya tiene entrenamiento y experiencia suficiente para realizar ese tipo de planificación. Pero reitero que a mi particularmente no me gusta, la veo demasiado agresiva.
Por último hay que tener en cuenta que la planificación que se realice no es una cosa fija, hay muchas variables que pueden hacer cambiarla, y por supuesto hay que tener muy presente que se debe revisar continuamente en función de los resultados obtenidos, tanto en competición como en los test que se realicen, las posibles lesiones, y cualquier otro contratiempo que impida su aplicación.
En las entradas siguientes trataré con un poco más de detalle que datos hay recoger para la posterior confección de la planificación y la descripción de los dos tipos de planificación que mas me gustan (clásica y contemporánea).
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